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La Competencia teológica: monaguillos, sacristanes, catequistas, dueños del púlpito, beatos y falsos profetas.

Pertenezco a una raza desarrollada más allá de los púlpitos
Elena Medel (1985). Árbol genealógico

“Ora Pro Nobis”

Entendemos que la Competencia teológica es el conjunto de “habilidades espirituales”  para interpretar y subordinar las acciones personales a Dios y, en su nombre, a los mandatos de la Sta. Madre Iglesia (o del resto de organizaciones que viven de Dios). Estas habilidades se expresan a través de las prácticas religiosas y se manifiestan de forma diferente según el momento evolutivo de las personas y el ámbito de aplicación. No se exige, por tanto, el mismo nivel de logro para las prácticas comunes (bautizo, comunión, boda…) que para el ejercicio activo de la evangelización (seminaristas,  catequistas, curas, Papas…).

El carácter básico de esta competencia fue objeto de debate en el Consejo Escolar de Castilla-La Mancha cuando, al hilo de la LOE, propusimos la incorporación de la Competencia Emocional. Entonces, utilizamos la “voluntariedad” como argumento contrario.  El artículo 27.3 de la Constitución de 1978 (“los poderes públicos garantizarán el derecho que asiste a los padres para que se sus hijos reciban la formación religiosa y moral (…)) afirma que la educación religiosa es un derecho opcional de las familias.    Hoy, cuando el Proyecto de la LOMCE, aprobado por el Gobierno y enviado a las Cortes para su tramitación parlamentaria, consolida la Enseñanza religiosa como una parte relevante del currículo, se ha recuperado un viejo debate nunca resuelto. Ley tras Ley, el debate sigue abierto ¿corresponde a la escuela la formación religiosa? ¿o son las Instituciones religiosas las responsables?

El Estado no confesional y la España confesional

La Constitución de la Transición define el Estado como no confesional porque no se atrevió a calificarlo de abiertamente de laico. El día a día nos dice que formamos parte de un Estado claramente confesional. El trato fiscal favorable a las organizaciones religiosas, la permisividad en la acumulación de bienes muebles e inmuebles, la financiación del clero del Estado, la pervivencia de los capellanes en hospitales y en las fuerzas armadas o el protagonismo orgulloso de los representantes políticos en las procesiones de Semana Santa, el Corpus o las romerías no dejan de ser prácticas que recuerdan el origen divino del poder terrenal.

La escuela no es ajena a estas prácticas. El Concordato sirve de pantalla a unos poderes públicos que nunca han querido separar la Iglesia del Estado. Cierto es que ya no se obliga a los maestros a acompañar a sus alumnos a misa de niños, pero más allá del papel curricular que se otorga a la Religión, el calendario escolar se organiza en función de las fiestas religiosas y en muchas de las aulas (y centros), también en la escuela pública, el maestro y la maestra actúan como verdaderos catequistas.

Tanto la LODE, LOGSE y LOE, leyes socialistas, como la LOCE y la LOMCE, leyes de la derecha española, son fieles cumplidoras de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979 como desarrollo del Concordato de 1978. Por estos Acuerdos, herederos del Concordato de 1953, la Religión es una asignatura de oferta obligatoria con un currículo establecido por las confesiones religiosas e impartido por profesores seleccionados por ellas y pagados por el Estado.

¿Qué nos sorprende?¿Dónde están las diferencias?

Reconocido su rol de asignatura voluntaria, el debate, objeto de sentencias del Tribunal Constitucional, se centra en la exigencia o no de una asignatura alternativa al alumnado que no la cursa.

Los gobiernos de UCD implantan la materia alternativa que la LOCE y la LOMCE reivindican. Por el contrario la LOGSE utiliza el tiempo como estudio y la LOE como “nada” (los directores, opuestos a la libre circulación del alumnado en los centros, la han convertido en una vigilancia sin exigencias).

Una asignatura para creer en Dios

El contenido del proyecto lo hemos descifrado en el apartado, “la España confesional”, del artículo “4 Futuro simple: El Proyecto”. La Religión y su alternativa son asignaturas específicas que el alumnado (las familias) está obligado a elegir. Además, a propuesta del Consejo de Estado, la no elegida vuelve a entrar en el bombo de las opciones. Las familias que quieran podrán elegir si sus hijos reciben una formación religiosa, una formación democrática o ambas.

“La escuela sin Dios, sea cual fuere la aparente neutralidad con que el ateismo se disimule, es una indigna mutilación del entendimiento humano (…)” .
Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912)
 
“En la medida en que la religión, además de formar parte de nuestra historia y de nuestra cultura, es practicada por un porcentaje muy elevado de alumnos y elegida como tal por sus padres, es razonable que exista la posibilidad de cursar esta enseñanza […]. En cambio, “la introducción en un programa oficial de nociones que responden de manera harto discutible a cuestiones cuya solución no puede encomendarse de ningún modo a criterios establecidos por el poder político, coarta gravemente la libertad de conciencia de los alumnos, pisotea los derechos de los padres para escoger el tipo de educación que estiman más conveniente para sus hijos”. ¿Educación para la ciudadanía o atentado a la democracia? (FAES, 2008).
 
José Luis González Quirós. primer director de la revista “Cuadernos del Pensamiento Político” y editor del libro con los discursos políticos de Aznar.

Los enemigos de la educación laica, inspirados por Don Marcelino y la FAES, han quedado satisfechos con la formula utilizada. Pueden acabar con la “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” desde la defensa de la transversalidad sin negar la posibilidad de una asignatura específica con un currículo diferente (“Valores sociales y cívicos” –Educación Primaria- y “Valores éticos”-ESO-).

La jerarquía no está contenta

“Así como de muy pequeñitos aprendemos a hablar y hablamos sin saber las reglas gramaticales, así también desde muy ciernecitos a los niños y las niñas se les ha de enseñar la doctrina cristiana y la oración, que es el idioma cristiano, después, ya sabrán por qué razón (…)”
San Antonio María Claret (1807-1869)
La educación religiosa no es ni puede ser una parte de la educación: es por el contrario, toda la educación del hombre dirigido a Dios como a último y supremo fin de todas las cosas”
Rufino Blanco Sánchez (1861-1963-

A pesar de los comentarios de la prensa “independiente” (“Contrarreforma a la secularización”, “En el corazón del conflicto educativo”, “Evangelización y adoctrinamiento: busque las diferencias”, etc.)  Wert afirma: “a nadie se le obliga a estudiar Religión”, “no me he plegado a la Conferencia Episcopal”. Y lleva razón.

La jerarquía eclesiástica no está satisfecha aunque diga en sus declaraciones lo contrario. Considera un avance su nueva situación y poder utilizar la nota para amenazar al alumnado de cara a la promoción y la obtención de becas, porque están cansados de tener que utilizar la propaganda para presentar la asignatura como la más atractiva.

Quieren que sea TRONCAL y OBLIGATORIA como las Matemáticas, la Lengua y literatura, los idiomas, etc. Además, que se incluya en las EVALUACIONES FINALES y se amplíe su enseñanza a la Formación profesional, las Enseñanzas de Régimen Especial  y, porque no, a la Universidad. Esta sería la única manera de poner fin a la creciente sangría de alumnos que las estadísticas en la materia ofrecen y acabar con la escasez de vocaciones en los Seminarios.

Les gustaría convertir en realidad las ideas del Santo Claret, exiliado durante la Gloriosa, o de Rufino Blanco, mártir de la “Cruzada”, para que la asignatura permita “conservar su auténtica dimensión evangelizadora de transmisión y de testimonio de fe”. Todos y siempre debemos ser competentes teológicos y no solo aquellos cuyos padres quieran. Necesitan militantes y apóstoles competentes para trasladar el evangelio.

Falsos profetas

La LOMCE acentúa la tradicional hermandad entre Iglesia y Estado. Esa relación que, por vocación o por oportunismo, ningún gobierno ha sido capaz de romper y cuya pantalla es el Concordato.

Por eso, suena a “falsa profecía” las palabras de aquellos que, desde la oposición, hoy afirman “ya nunca se va a dejar” de exigir la ruptura de esos acuerdos con el Vaticano”. Estamos seguros que si vuelven al poder recuperan las tibias actitudes de la LODE, la LOGSE o la LOE.

No serán capaces de sacar la educación religiosa de las escuelas y dejar la responsabilidad de desarrollar la Competencia teológica en manos de las Iglesias. Que sean ellas, con sus recursos, las responsables de desarrollar su labor evangélica Mientras tanto, flaco favor hacen unos y otros al convertir las habilidades espirituales en objeto de un examen que hay que aprobar.

Ojala que los dioses 
me abandonaran. Todos
Aurora Luque 1962. La siesta de Epicuro.

Los dos fragmentos poéticos pertenecen al libro “Quién lo probó lo sabe: 31 poetas para el tercer milenio”. Institución Fernando El Católico. Zaragoza 2012.

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