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Liberación o catequesis. Contrastes en el inicio de los dos últimos siglos

CONTRASTAR: “Mostrar notable diferencia, o condiciones opuestas con otra, cuando se comparan ambas cosas”. Diccionario de la Real Academia de la Lengua.

El 28 de noviembre del 2013 el Congreso aprobaba la LOMCE con los votos del partido gobernante y el rechazo de una oposición que, en sus intervenciones, han prometido su futura derogación. Trece años han trascurrido desde que se inició el Siglo XXI y siete desde la aprobación de la LOE, ley que ahora deroga parcialmente y reinterpreta.

Casi cien años antes,1922, la FETE-UGT publicaba un Manifiesto con sus principios educativos. Herederos de Giner de los Ríos y la Institución libre de Enseñanza, de los teóricos de la Escuela Nueva, y de las prácticas de la Escuela progresista de Núñez de Arenas, sus principios,  años después (1931), sirvieron de referencia a las políticas educativa de la II República (1931-1939).

El ejercicio que aquí proponemos, el análisis comparativo diacrónico de la LOMCE y los Principios educativos de la FETE-UGT (FETE. La UGT y la enseñanza. Akal 1976), forma parte de la metodología habitual de las Ciencias Sociales y en particular de la Historia, permite desde el contraste, entender mejor lo que realmente representa esta ley para el desarrollo educativo.

Somos conscientes que la valoración de la dinámica “avance-retroceso” es relativa y que, vistos los hechos, es más que probable que a la FETE-UGT de hoy, le cueste mucho reconocerse en este discurso. La LOMCE viene, para algunos, viene a “elevar el bajo nivel educativo reducir una tasa de abandono escolar que dobla la media de la UE y mejorar la capacidad de encontrar empleo de los jóvenes españoles“. Otros, nosotros, nos identificados mucho más con las intenciones y valores del Manifiesio.

¿Nostálgicos?, es posible pero el contraste es evidente. Entonces, al inicio del siglo XX, la preocupación estaba en lograr la alfabetización universal como un primer paso para formar personas y ciudadanos libres y críticos. Ahora, al inicio del Siglo XXI, para el Partido Popular, la educación tiene la “misión” de seleccionar y ordenar el mercado laboral, formar consumidores y catequizar a los ciudadanos para convertirlos en gregarios.

En cualquier caso, el análisis nos permite reconocer en el panorama educativo, algunos asuntos abiertos, no resueltos, y otros, así parece, definitivamente cerrados.

Gratuidad universal o limitada

“1º. La enseñanza en todos los grados será gratuita y el Estado promoverá las becas de estudio que sean necesarias para los no pudientes”.

La esperanza de conseguir una gratuidad universal ha quedado definitivamente cerrada al segundo ciclo de la educación infantil y a la educación obligatoria. La intención de ampliar, al menos, el horizonte a los dieciocho años, la generalización de la gratuidad a los materiales curriculares o la ampliación de las becas son incompatibles con las políticas de reducción del gasto público y con el estímulo de una oferta de centros, diferenciada por su titularidad, en el mercado.

Unidad o Jerarquía 

“2º. Siendo una la personalidad humana y una también la función educativa, debe existir así mismo una unidad continua y progresiva en todas las instituciones docentes. Las barreras que separan actualmente la primera de la segunda enseñanza y ésta de la superior y especial, serán, pues, suprimidas…”
“5º. Reconociendo la unidad de todos los establecimientos pedagógicos y de la función educativa, el personal docente de todos los grados de la enseñanza tendrá también una preparación, un trabajo y una remuneración semejantes, diferenciándose únicamente por la especialidad de su función”.

El valor de la tarea de educar y su reconocimiento con independencia del grado que se imparte, el llamado “Cuerpo único docente”, también ha dejado de ser un objetivo de las políticas educativas. Esta ley confirma la jerarquización de los centros y del profesorado según las etapas educativas. La Universidad y la escuela infantil se sitúan en el extremo de un continuo de recursos y dotaciones a los centros y de recompensas al profesorado. La LOMCE consolida la jerarquía de los centros y deja pendiente la del profesorado.

Razones naturales o sociales y económicas

“3º. Esto no obstante, necesitándose introducir en la educación las especialidades que la vida profesional exige, aquéllas se harán únicamente según las condiciones naturales de los alumnos y no según la posición social y económica…”

Las diferencias naturales no disculpan la desigualdad aunque, desde una perspectiva profesional, puedan justificar procesos educativos especializados. El Manifiesto omite cualquier referencia a la “comprensividad del currículo”, aunque tenía ejemplos vivos en las instituciones de la ILE (el Instituto-Escuela), ni demanda una escuela inclusiva (habrá que esperar muchos años para que la igualdad alcance a los “otros”) pero deja claro que no puede haber diferencias motivadas por la situación socioeconómica.

Cierto es que la LOMCE asue el principio de igualdad de oportunidades, pero no es menos cierto que pone en marcha un conjunto de medidas para asegurar que los “talentos naturales” queden eficazmente seleccionados. El currículo fragmentado en asignaturas y el olvido de las Competencias básicas; las reválidas, su preparación y ejecución; y los itinerarios formativos a partir de 2º de la ESO son herramientas eficaces al servicio de la diferenciación. De nada sirve, en este caso, conocer el peso que el componente socioeconómico tiene en los resultados obtenidos en los estudios internacionales.

El trabajo educa a todos o algunos

“4º. Para dignificar como se merece el trabajo manual y utilizar plenamente todo el valor pedagógico que encierra, los planes de educación se redactarán de modo que la enseñanza manual se dé en los establecimientos docentes aunque sin especialización profesional en los grados primarios. Esa enseñanza manual general será obligatoria para todos los alumnos”.

La dignificación y el valor educativo del trabajo manual son rasgos que definen el concepto marxista de educación. Esta escuela, que nunca llegó a ponerse en práctica en nuestro país, choca frontalmente con la vocación academicista del currículo que la LOMCE acentúa.

Sus autores tienen muy claro que el trabajo es patrimonio excluyente de la formación profesional y que este tipo de enseñanza es la vía más eficaz para preservar los bachilleratos y la universidad de la masificación. Su finalidad está clara, aumentar en los mercados la oferta de titulados de baja y media cualificación. La marginación de las artes y la tecnología en las enseñanzas obligatorias deja en manos de los exámenes y sus resultados, la selección de aquellos a quienes les conviene el trabajo manual.

Laicos o confesionales

“6º. La enseñanza en todos los grados será laica”.
“11º. Para respetar la conciencia del maestro se le eximirá de la obligación de la enseñanza religiosa”.
“12º. El personal de todos los establecimientos públicos, incluso los de beneficencia, será laico”.

Resulta fácil establecer la diferencia existente entre el Estado laico y el confesional. En el primero, la educación religiosa queda fuera del currículo escolar y en manos de las propias instituciones; y en el segundo, se  establecen acuerdos con las Confesiones para asegurar y perpetuar la práctica religiosa. La LOMCE afirma el papel de la religión en el currículo y garantiza su obligatoriedad al exigir la presencia de una alternativa. La decisión satisface parcialmente las expectativas de unos obispos preocupados por el riesgo “moral” que ocasiona una materia laica como la “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos” y, sobre todo, por la creciente pérdida de alumnado. La fractura social se mantiene y la herida permanecerá abierta, al menos, hasta la próxima ley.

Coeducación o Diferenciación

“8º. La coeducación será establecida en todos los establecimientos de enseñanza”

La coeducación, definitivamente implantada en el 1970 (LGE), siempre ha sido cuestionada por los sectores más conservadores y por la jerarquía de la Iglesia católica. La supuesta mejora del rendimiento académico por la alejamiento de la “tentación” del otro sexo y el derecho a la libertad de elección por parte de las familias son los principales argumentos que utilizan sus promotores. El debate actual no viene por la defensa del principio de la FETE, la escuela diferenciada existe, sino por la financiación con dinero público de un tipo de escuela que admite la discriminación por razones de sexo. Esta es otra de las cuestiones que quedan abiertas.

Autonomía o Dependencia

“9º. Se concederá autonomía pedagógica a todos los establecimientos docentes…”

La defensa de la autonomía de los centros docentes forma parte del discurso de todas las leyes educativas. En todas ellas, la exposición de motivos anticipa que implantarán, de una vez por todas, la verdadera y genuina “autonomía”. Después, siempre, el articulado lo desmiente. En la ley aprobada la autonomía se reduce a aplicar un currículo previamente cerrado en horas y contenido en las materias troncales, específicas y de configuración autonómica; en evaluar de acuerdo con unos estándares preestablecidos por el gobierno; en preparar para aprobar las reválidas para ocupar un buen lugar en el ranking; y, concesión a los mercados, en establecer un cierto grado de especialización.

Perfeccionamiento o Meritocracia

“10º. Se tenderá al perfeccionamiento del actual personal docente por medio de curso de ampliación y visitas a los establecimientos pedagógicos extranjeros”.

El programa de la FETE, además de reconocer la necesidad y el valor del perfeccionamiento de los docentes, anticipa una de las experiencias más exitosas de la política educativa de la Segunda república, la Junta de Ampliación de Estudios. La LOMCE añade a lo estabecido por la LOE y en espera del desarrollo del estatuto docente, la demagógica referencia a la autoridad del docente, mientras tanto, sus responsables, destruyen la red de formación permanente del profesorado y alimentan la demanda de créditos con la oferta de recompensas.

Cultura o Negocio

“7º. Se organizarán las necesarias bibliotecas populares, cursos de conferencias, campos de juego, representaciones teatrales, audiciones artísticas, etc. para que el pueblo pueda gozar gratuitamente de la literatura, la ciencia y el arte…”

Dos son los pecados que acumula el enunciado de este principio: “gozar” y “hacerlo de forma gratuita”. Para ellos, la cultura es un producto más del mercado, otro motivo  para el negocio. Su consumo solo es posible cuando se cuenta con recursos àra pagarla. Para hacer más efectivo este comercio procede limitar al máximo su estimulación desde el currículo y convertir las materias artísticas en “marías“.

Surgen nuevos conflictos

Por último, los ideólogos de la FETE-UGT no pudieron contemplar, todos somos producto de un contexto, otras cuestiones que con el tiempo han alcanzado un singular protagonismo. No es difícil anticipar cuál sería su posicionamiento en el debate suscitado por la LOMCE en relación a la “españolización del currículo y el uso del castellano como lengua vehicular”; “los límites a la participación de la comunidad educativa”; el “fomento del plurilingüismo y uso de las TIC”; o “al olvido de los factores de calidad”.

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